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Torrijas – Especial Semana Santa

Dulces de sartén: panes perdidos de Cuaresma.

Características:
  • Sin alcohol
  • Sin cerdo
  • Vegetariano

Las Torrijas son un alimento que ha evolucionado a lo largo de los siglos hasta convertirse en un dulce tradicional en todo el continente europeo.
En algunos casos más dulce y en otros más especiado. Desde la famosa French toast inglesa, pasando por el Pain Perdu francés hasta el "caballero pobre" alemán.

  • 90 minutos
  • 12 Raciones
  • Fácil

Descripción

Hay olores que raptan nuestra conciencia para llevarla a la infancia. Hay olores que, una vez grabados en nuestra memoria sensorial, quedan escritos en piedra y guardados bajo 7 llaves de hierro fundido, para ser rescatados cuando menos lo esperamos. Hay olores que recuerdan sabores, que segregan saliva y que roban sonrisas.

Al igual que la entrada anterior sobre Pestiños, hoy os quiero traer una receta plenamente tradicional de la repostería de Cuaresma: las Torrijas. Aunque se origen se remonte a tiempos y hechos que nada tienen que ver con la religión, debo de decir que en España se han mantenido unidos desde la Edad Media a nuestros días, aún hoy hay poca gente que cocine torrijas fuera del periodo de Cuaresma, siendo su clímax durante la propia Semana Santa.

Las Torrijas tienen un origen incierto en el tiempo y la forma pero de lo que no cabe duda es de que Europa es su cuna. Se ha extendido por todo el continente a través de nombres y aromas distintos pero con el mismo principio culinario: pan endurecido remojado en leche y frito en abundante aceite hirviendo tras pasarlo por harina o huevo. Siguiendo esta definición no sería necesariamente una elaboración dulce pero a lo largo de los siglos se le ha ido añadiendo azúcar o miel tras su elaboración, lo que ha terminado por clasificarlo definitivamente dentro de la selecta sección de repostería tradicional.

Las torrijas, los pestiños y otros tantos dulces que incluyen es su elaboración la fritura se denominan, también, “dulces de sartén” y engloban una gran parte del recetario tradicional español, concepto que iremos desgranando en sucesivas y posteriores entradas. Estos dulces son una importante base de sabiduría popular formando, así, los cimientos donde se apoya gran parte de la repostería moderna actual.

La receta que os pongo hoy aquí es una receta propia, con leche aromatizada, pan tostado y algunas cosas que no suelen ser lo que tradicionalmente tiene la receta original, pero me gusta experimentar y enseñaros el resultado. En recetas tan sencillas y con resultados tan buenos como las torrijas, a veces es divertido probar sabores nuevos o procesos de cocinado distintos. Espero que probéis a cambiar ligeramente vuestra receta, esa tan especial que tenéis guardada en la memoria, que repetís cada año y que siempre tiene tanto éxito.

Pasos

1
Hecho
15 minutos

Infusionar la leche

En un cazo ponemos 1 litro de leche entera y empezamos a calentar. Añadimos 125 g de azúcar blanca, la piel de un limón, de una naranja, 2 ramas de canela y una vaina de vainilla abierta longitudinalmente por la mitad para que suelte todas las semillas y el aroma.

Llevamos a ebullición y bajamos al fuego al mínimo, dejamos así durante 10 minutos para que se mezclen todos los aromas. Dejamos enfriar a temperatura ambiente y reservamos.

2
Hecho
15 minutos

Preparar el pan

Cortamos el pan duro en rebanadas de 2 cm de espesor medio y lo colocamos sobre una bandeja de horno.

Precalentamos el horno a 200ºC con calor arriba y abajo y cuando alcance la temperatura deseada metemos el pan para que se tueste ligeramente. Con 5-7 minutos será suficiente. Este paso es optativo, cuando más deshidratado esté el pan, ya sea porque es pan duro de varios días o porque lo tostamos ligeramente en el horno, más buenas nos quedarán las torrijas.

Sacamos del horno y dejamos enfriar una media hora. Reservamos.

3
Hecho
30 minutos

Rehidratar el pan

Cuando la leche esté fría o templada podemos colarla para eliminar los restos de limón y naranja. Reservamos. Colocamos el pan, ya frío, en una bandeja amplia y le añadimos la leche poco a poco. Dejamos reposar 30 minutos o hasta que el pan absorba toda la leche.

La cantidad de leche la he calculado para 300 gramos de pan muy denso, si el pan que vais a utilizar tiene mucha miga y además es muy blando no deberíais echar tanta leche. Podéis ir añadiéndola poco a poco y controlar que el pan no quede demasiado blanco y pastoso. El punto justo es el de poder coger el pan ya empapado en leche y que no se desmorone en nuestras manos. Pero tampoco recomiendo echar poca leche porque entonces la torrija nos quedará muy seca.

4
Hecho
20 minutos

Freír las torrijas

Batimos 3-4 huevos en un bol amplio y reservamos. Ponemos el aceite para freír en un cazo y encendemos el fuego. Cuando esté caliente, pero no demasiado para que no deje un sabor a quemado, vamos pasando cada rebanada de pan por el huevo batido y luego al fuego. Lo freímos 2-3 minutos por cada lado o incluso menos. Solo necesitamos que se dore ligeramente la capa de huevo que envuelve al pan.

Tras freír las torrijas las ponemos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite de fritura y dejamos que se enfríen.

5
Hecho
5 minutos

Capa de azúcar

Cuando las torrijas estén frías las pasamos por una mezcla de azúcar granulado y canela en polvo, así quedarán cubiertas de una fina capa dulce aromatizada con canela.

Podemos guardarlas en la nevera o en la cocina pero no deberían estar más de 2 días ya que la leche puede empezar a fermentar. Es un postre exquisito pero efímero.

Sergio Lorca

Emocionado de la cocina de ensayo y error y el cultivo de sus ingredientes, enamorado de las recetas a origen y de su fusión.

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