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Ingredients

Adjust Servings:
400 g Garbanzos deshidratados Cantidad variable, puedes hacer más o menos
40 g Sésamo tostado
10 g Aceite de girasol
Unas gotas Aceite de sésamo
50 g Aceite de oliva virgen extra
1 Zumo de limón
1/2 cucharilla Comino molido
1/2 cucharilla Sal
Agua Para remojar y cocer los garbanzos

Hummus de garbanzo

De Egipto al Líbano, la historia de una receta centenaria

Features:
  • Bajo en calorías
  • Bajo en fructosa
  • Sin alcohol
  • Sin azúcar
  • Sin gluten
  • Vegano

El hummus tiene un origen incierto pero lo que sí sabemos es que se ha desarrollado en Oriente Medio como base de una alimentación especiada, energética y casi vegetariana. Hay miles de recetas distintas de hummus porque hay miles de familias con su receta propia. Ese es su encanto y el éxito de su supervivencia en el tiempo.

  • 3 horas
  • Serves 2
  • Medium

Ingredients

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De la necesidad, virtud; mira que me lo he grabado a fuego en la mente desde que era pequeño y no porque me lo repitieran sino porque yo decidí creérmelo, a pesar de ello no termino de entender cómo se nos escapa la ocasión de transmutar la primero en lo segundo. No es difícil torcerse por el camino y tampoco es fácil conservar el estoicismo para llegar al puerto virtuoso de la necesidad.

Pero aquí estoy, intentando sacarle partido a la intolerancia a la fructosa, que algo bueno podré sacar de esta experiencia que en nada parece virtuosa. Poco a poco voy viendo, comprobando y certificando qué alimentos me tocan la moral, qué productos pasan por mi estómago sin pena ni gloria y cuales le dan un respiro a mi maltratado aparato digestivo. Si bien sabemos que la verdura y la fruta son beneficiosas, que sin duda lo son, no todos los productos de origen vegetal me sientan de maravilla, más bien convierten mi cuerpo en un campo de batalla sin rehenes y con muchas bajas. Desde dolores de cabeza a cambios de humor que repercuten negativamente en las relaciones personales, asistencia de fiestas, comidas familiares e incluso comer fuera de casa un día porque no tenga tiempo ni ganas de cocinar. Así que, una vez detectado el problema hagamos de él una virtud, compartamos la experiencia e intentemos dar voz a este problema que tiene fácil solución.

Si hay tres alimentos prohibidos (a la hora de cocinar) para los intolerantes a la fructosa esos son el tomate, la cebolla y el ajo. Elementos básicos de cualquier sofrito mediterráneo pero endiablado veneno para el cuerpo intolerante. Así que hay que jugar con los sabores, acostumbrarse a nuevas comidas, reinventar recetas y modificar tradicionales y sabrosos platos; simplemente tenemos que pensar un poco lo que podemos comer para luego cocinar lo que queremos degustar.

Hoy os quiero hablar de las legumbres desde la perspectiva de los intolerantes a la fructosa, no es un alimento que deba faltar en ninguna dieta, seas intolerante o no, así que hay que buscar la forma de consumirlas y quitarles la mayor cantidad posible de fructosa, que precisamente, se encuentra en la piel de las mismas. Así que recomiendo tomar lentejas peladas, que se encuentran fácilmente en cualquier supermercado (la famosa lenteja roja o naranja); y los garbanzos pelados, que como no los venden así tendremos que quitarles la piel nosotros. Yo sigo el proceso que veis en el video y que os explico paso a paso en la receta. Como veréis, aprovecho para cocer muchos garbanzos pelados y luego los congelo escurridos en bolsas de 150 gramos para tomarlos en ensalada, en guisos o en crema.

Una variedad de crema de garbanzos, muy famosa en los países de Oriente Medio es el Hummus, que viene a ser un paté de garbanzo cocido con pasta de sésamo (tahini) y zumo de limón. En casi todas las recetas se incluye ajo crudo, aceite y especias como el comino y el pimentón, pero eso entra dentro de las preferencias personales, gustos y distintas recetas caseras. En mi caso, como se trata de una receta baja en fructosa, he eliminado el ajo y el pimentón, pero he dejado todo lo demás.

Espero que os guste mi versión de este plato tan famoso como saludable.

Steps

1
Done
12 horas

Remojar los garbanzos

Ponemos 400 g de garbanzos deshidratados en un bol amplio y añadimos 1.5 litros de agua, dejamos reposar toda la noche (12 horas) fuera del frigorífico o 1 día entero dentro del frigorífico.

Una vez haya transcurrido el tiempo, los garbanzos estarán hidratados completamente. Quitamos el agua de remojo, añadimos agua limpia y comenzamos a quitar la piel de los mismos. El proceso puede parece complicado pero en realidad es más minucioso que complicado.

2
Done
20 minutos

Descascarillar los garbanzos

En un bol muy amplio ponemos los garbanzos y abundante agua fría, metemos las manos y empezamos a frotar fuertemente unos garbanzos contra otros, este movimiento hará que la piel se desprenda. Hacemos este proceso durante un rato y veremos que las pieles empiezan a aparecer flotando en el bol de agua. Retiramos todas la pieles que veamos sueltas y repetimos el proceso de fricción con las manos.

Este proceso puede resultar tedioso y aburrido por eso yo suelo hacerlo con una gran cantidad de garbanzos y luego los congelo una vez cocinados en porciones individuales, así siempre tengo garbanzos cocidos y sin piel para cualquier plato que quiera cocinar.

La cantidad de piel que queramos quitar dependerá de nuestro nivel de compromiso, Yo conseguí quitar la gran mayoría.

3
Done
2-3 horas

Cocer los garbanzos

Una vez descascarillados los garbanzos, los coceremos. Ponemos 2 litros de agua en una olla, lo llevamos a ebullición y entonces añadimos los garbanzos escurridos, es muy importante que el agua esté hirviendo cuando añadamos los garbanzos para que no queden duros. Dejamos cocer a fuego máximo durante 10 minutos, desespumamos y bajos el fuego, tapamos la olla y dejamos cocer durante 2 o 3 horas o hasta que los garbanzos estén tiernos.

Una vez cocidos, rectificamos de sal y dejamos reposar 10 minutos fuera del fuego.

Escurrimos, y reservamos los garbanzos para cualquier otra elaboración. En este caso para el hummus.

4
Done
10 minutos

Preparar el hummus

En una picadora de mano ponemos las semillas de sésamo, el aceite de girasol y el de sésamo (puedes sustituir por 2 cucharadas soperas de tahini) y lo trituramos bien.

Añadimos 150 gramos de garbanzos cocidos y escurridos (que no estén muy calientes), el zumo de 1 limón, el comino y la sal. Trituramos muy bien y durante bastante rato para que la crema quede muy fina.

A continuación añadimos el aceite de oliva y seguimos batiendo, pero solo hasta que ligue todo, no es necesario batir más de la cuenta, ya que el aceite puede amargar ligeramente.

5
Done
5 minutos

Presentación

Una vez tengamos la crema terminada, la ponemos en un bol y le hacemos unos surcos concéntricos. Añadimos un poco de aceite de oliva virgen extra o pimentón dulce. Y listo para tomar.

Sergio Lorca

Emocionado de la cocina de ensayo y error y el cultivo de sus ingredientes, enamorado de las recetas a origen y de su fusión.

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